Cebolla fermentada

Tipo
Crudivegana
Raciones
8-10
Preparación
10 min
Fermentación
10 días
Total
10 días

Tener a mano en la nevera una cebolla cortadita, que no pica, que está crujiente, ligeramente ácida y que, además, la podemos tomar en nuestras ensaladas, pizzas, hamburguesas, arroces, pastas, salsas y un sinfín de preparaciones, es un verdadero lujo.

Ingredientes:

  • 1 cebolla blanca/morada
  • 15 g de sal sin refinar
  • 500 ml de agua filtrada o agua sin cloro

Elaboración:

  1. Pelamos la cebolla y la cortamos en plumas finitas. En un tarro de cristal limpio la colocamos y presionamos con el palo un mortero.
  2. En una jarra de cristal preparamos la salmuera: agua y sal, mezclamos con unas varillas hasta que la sal se haya disuelto.
  3. Rellenamos el tarro de las cebollas con la salmuera, dejando unos tres dedos libres para colocar el peso que mantenga a las cebollas bajo la salmuera. El peso puede ser una hoja de col, un bote de cristal lleno de agua, un peso de cerámica, una piedra, etc.
  4. Cubrimos el bote con un trapo o gasa y lo sujetamos con una goma elástica, y lo dejamos en un lugar de temperatura estable sin que le den los rayos de sol. Colocamos un platito debajo del bote, por si acaso se derrama la salmuera.
  5. Dejamos fermentar unos 10 días aproximadamente. Aunque podríamos probar a ver qué tal están de sabor pasado el séptimo día. Si os gusta el sabor, podéis ralentizar la fermentación, manteniendo el bote en la nevera.
  6. Durante el proceso de fermentación de las cebollas, comprobaremos cada dos días que todo va bien. Si viéramos que se ha formado una capa de moho blanca finita, la retiramos con una cucharita de madera y dejamos nuestro bote en el lugar donde estaba.

Nota:

El cálculo de la salmuera se hace por porcentajes, en este caso, como la cebolla contiene bastante agua, vamos a hacer una salmuera del 3% para conseguir que esté crujiente. La cantidad normal de salmuera de casi todas las verduras es del 2% respecto a la cantidad de agua, excepto algunas excepciones, la cebolla es una de ellas. Guarda la salmuera sobrante en la nevera para la próxima vez que vayas a fermentar.

Los alimentos fermentados están vivos, contienen bacterias del tipo lactobacilos, entre otras. Si cocinamos estos alimentos a altas temperaturas, las matamos; es decir, se convierten en un fermento pasteurizado, que no tiene beneficios probióticos para nuestra salud intestinal. Igualmente podemos utilizar esta cebolla en distintas preparaciones con calor, y disfrutar de su sabor y textura.

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